Por Sergio Rodriguez (*) –

 

Mucha gente se preguntaba (y con fundadas razones), porque no se respondía sobre la ruta del contagio del paciente 0.

Una duda muy justa y meritoria, ya que el caso tuvo demasiadas idas y vueltas. La verdad despojándome del razonamiento integrado de médico, me hubiese sucedido lo mismo que al resto de la sociedad.

Ahora, uno tiene sus vicios, por un lado la profesión y por el otro lado la información que poseemos tanto del caso como de la enfermedad.

A fuerza de ser honesto debo aclarar algo: la escasa información que tenemos de una enfermedad que hace sólo 5 meses no existía en el mundo, que obligó a que instituciones mundiales se desdijeran en menos de 10 días (ver OMS 23/01: “no constituye un problema para la salud pública mundial”; el 30/01 “se declara la emergencia internacional de salud pública” y que nos sirva de ejemplo).

Investigar “la ruta de contagio” requiere de una de una sagacidad envidiable, ni qué decir del oficio de ser un epidemiólogo que junta formación, instinto y experiencia. Ese trabajo no es sencillo de hacerlo, porque uno (sin ser epidemiólogo ni cerca) utiliza como primera herramienta la información detallada y minuciosa que puede aportar el enfermo, su entorno y las circunstancias. A estos datos se le suma lo antes detallado como parte de la especialidad.

Si uno parte de la premisa que todo lo que te digan es cierto o en el peor de las situaciones todo es mentira, te llevan de la mano a un laberinto sin final.

Se debe trabajar con datos veraces, confiables y de demostrada evidencia; la fuente más importante es la comunicación con el enfermo y su núcleo, y ahí empieza a desenrollar la madeja; el camino es largo y sinuoso, y cualquier dato es útil, pero cualquier dato no significa creer todo lo que la gente pueda contar (imagínense todas las cosas que se hablaron y se dijeron de este caso), sino tomarlas, buscar la fuente, corroborarla e investigar. Sin fuente y sin corroboración de los hechos el camino no llega a buen final.

Debemos investigar lo que el paciente refiere (se supone el más interesado en saber la verdad sobre su problema de salud) y calar hondo en busca de nexos y posibles rutas. Lo que no podemos hacer es partir con la base de que esa persona que se halla afectada por una enfermedad nos miente, ahí ya despistamos, ahí ya nada podemos hacer. Debemos confiar (palabra complicada para algunos) y trabajar en silencio, apostar a las certezas e indagar todos las posibilidades. No siempre es sencillo, no siempre es fácil; llevándolo al terreno jurídico (lo cual para nada es mi fuerte) es fácil sentenciar al asesino cuando es encontrado con el arma en la mano y la víctima en el suelo. Por eso la comparación con la ciudad de Resistencia es injusta y aparte infantil: Resistencia tuvo como caso 0 personas que habían vuelto de un viaje por países con mostrada evidencia de circulación viral; lo único que se debía hacer es sumar 2 + 2, y el problema estuvo resuelto. Es importante destacar que estos casos ocurrieron hace aproximadamente 2 meses; y en nuestra ciudad ocurrió cuando el nexo se torna muy borroso de investigar.

No quiero que esto suene a excusas: la investigación de un brote es obligación de Salud Pública, llevarla adelante y aclararla (o por lo menos intentarlo) no está en discusión.

En experiencia pasadas (Dengue, por ejemplo) me dejó una lección cada vez más sólida: EN UNA CRISIS DE SALUD NO SOLO ES IMPORTANTE TRABAJAR Y COMBATIRLA, ES SUMAMENTE IMPORTANTE SABER COMUNICARLA. Si el Estado falla en sus estrategias de comunicación la sociedad no le cree y duda, y tiene sus razones demostradas.

Aquí falló lo que nosotros como personal de salud no sabemos hacer: COMUNICAR!! y no debemos sentirnos molestos porque duden si no somos claros y transparentes, debemos corregir esos errores.

Si la sociedad presenta dudas, no tiene la culpa, no es su obligación saber lo que uno puede conocer y analizar; lo correcto sería que fuese informada en forma clara y contundente, es una obligación de la autoridades e instituciones de salud.

Con respecto al caso 0 se está investigando la ruta, es algo que todos queremos dilucidar, no es sencillo, no se lo ve fácil, más aún cuando la variabilidad de presentación que tiene el COVID 19 nos deja todos los días abrumados. Hay una maraña de posibilidades y variables epidemiológicas que no vale la pena debatirlas.

Por el bien de todos espero que se pueda conocer.

(*) Médico

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