Chaco: La “noticia en broma” y otros ejemplos que contaminan al periodismo

En pocos días se cumplirá una década de un hecho que pasó a la historia del periodismo chaqueño –o al menos del saenzpeñense- y que configura uno de los tipos del fenómeno que quizá sea el que más afecta hoy a esta profesión: la desinformación. Una información falsa, construida y difundida con la intención de hacer una broma,  no terminó en tragedia de casualidad.

El 28 de diciembre de 2001 una radio de Sáenz Peña informó, durante el espacio de noticias locales, que se regalarían sidras y pan dulce por las fiestas de fin de año en un lugar preciso de la ciudad. El dato se difundió rápidamente entre los vecinos que concurrieron a la dirección indicada y, al no encontrar nada se dirigieron a pedir explicaciones a la sede de la emisora, en barrio Santa Mónica, el propietario de la radio les dijo: “¡Que la inocencia les valga!”.

Enardecidos, los vecinos comenzaron a tirar piedras al edificio al que también intentaron incendiar. Intervino la policía y los bomberos quienes apagaron el fuego y rescataron ileso al empresario bromista. La violencia duró toda la jornada. Dos periodistas que llegaron a la noche a trabajar fueron recibidos con piedras y un ladrillazo les rompió el parabrisas. Después constataron que el auto había recibido dos disparos y  supieron que los vecinos estuvieron a punto de tirarles una bomba molotov; no lo hicieron porque alguien los reconoció. “Creo que ese día volvimos a nacer”, dijo Raúl, uno de los periodistas.

Como se ve, las consecuencias de una broma fuera de contexto pueden ser muy graves. Se prejuzga que los chistes son inofensivos y que todos se darán cuenta de que es una humorada. Pero no siempre ocurre eso. De ahí que se considera a la sátira como uno de los siete tipos de desinformación según lo difunde el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) en varias de las actividades que, con financiamiento de la Unión Europea, intenta combatir la desinformación.

Entre los demás tipos de prácticas desinformativas se incluyen los contenidos engañosos y los manipulados que aumentan la confusión en la sociedad, contaminan al periodismo y hacen que la gente pierda la confianza en él.

                                                                                 Bolsa encontrada al costado de ruta 16

 

Otros dos casos que ejemplifican este fenómeno en Chaco.

Semanas atrás circuló por WhatsApp y  en redes sociales un video en el que se afirmaba que  al costado de la ruta, camino a Concepción del Bermejo, se había encontrado una bolsa con un cadáver. Algunos medios locales lo reprodujeron y hubo quien afirmó que se trataba del cuerpo de una de las dos jóvenes cuya desaparición en el norte de Chaco se había denunciado pocos días antes. Finalmente otro video dio cuenta de que se había tratado de una noticia falsa y que dentro de la bolsa encontrada había un perro muerto.

En diciembre pasado, algunos medios nacionales y provinciales difundieron una información falsa o manipulada (vaya a saber uno con qué objetivo). Se afirmaba que una diputada provincial había hecho cerrar un hospital para vacunarse contra el Covid 19. Si bien era cierto que la legisladora y otros funcionarios provinciales se habían inoculado antes que la población en general, no era verdad que el nosocomio hubiese sido cerrado para eso. La información falsa circuló en algunos medios nacionales y provinciales; en cambio su desmentida tuvo muy poco eco.

                                                     Diputada hablando con medios de comunicación tras ser inoculada,

                                                      el hospital no se cerró.

 

Los periodistas podemos intentar combatir la desinformación fundamentalmente con una de las herramientas más sencillas que nos da la profesión: el chequeo de la información. Además, es responsabilidad de los periodistas consultar varias fuentes y pensar bien lo que vamos a escribir o decir frente a un micrófono; nuestras palabras o una información mal manejada puede generar un caos irreversible en la comunidad, sobre todo en ciudades del interior donde “si lo dicen en la radio… es verdad”.

Por nuestro bien, el de la sociedad que busca informarse con la verdad y el de los colegas que trabajan con responsabilidad,  es sumamente necesario en estos tiempos de cataratas informativas defender al periodismo y cuidar nuestra credibilidad, un periodista que la pierde… lo pierde todo.

 

Por Erika Alfonso

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